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  • Rocio Alvarez Reyna

¿Mi hijo es lo mejor que me pasó?

Actualizado: 21 may 2021

"Una vez dije que no sé si mi hijo es lo mejor que me pasó y casi me linchan". "Cuando una amiga que ya iba por el segundo hijo me dijo ´el embarazo es un perno´ me salvó la vida. Porque yo venía odiando estar embarazada y no lo podía contar porque se supone que es algo genial". "Yo no amé a mi hijo hasta 10 días después de nacido y cuando se lo digo a amigas primerizas se alivian".


Estos son testimonios textuales de mujeres madres que me escribieron en la cuenta de @lodejamosacá. ¿Qué pasa cuando una mujer expone públicamente que no está muy conforme con haber tenido hijos, o que muchas veces es una tarea desbordante y agotadora? Hay mucha gente que responde de una manera muy ofensiva y hasta irrespetuosa, incluso en su entorno más íntimo. Se puede encontrar fácil en las redes sociales también. Lo que sucede ahí es que no hay lugar para la angustia materna en el discurso colectivo. De eso no se habla, es tabú. "Amigas me han confesado sentirse igual". Es un secreto de confesión, de eso no se puede hablar. Y lo que el psicoanálisis enseña, es que ahí donde no se puede poner la palabra a circular, ahí donde no hay lugar para poder angustiarse ni siquiera mencionarlo, eso retorna de un modo más horroroso. Entonces toda esta angustia que la madre con malestar expone y el otro recibe angustiándose también, muchas veces le retorna en forma de enojo o maltrato. Es un círculo infernal.


Muchas han contado como sintieron alivio cuando otra puso en palabras su angustia, expresó su miedo y se mostró incompleta: el alivio de saber que esa otra también es como ella, esta barrada. La alivia ser escuchada y alojada, la alivia no sentir rechazo por su dolor. Le permite hacer los duelos que conlleva ser madre, los cambios físicos (muchas veces arrasadores) que sufre y que pueden ser muy difíciles de tolerar incluso habiendo deseado ese hijo.


Y aquí me detengo en la importancia del deseo. Desear algo y tomar una decisión en esa dirección, hace que las perdidas de lo no elegido no se vuelvan totales. Desear tener un hijo hace poder soportar todas las dificultades que esa elección conlleva, y así y todo hay angustia, hay sufrimiento. Entonces ¿cómo pensar la maternidad por fuera del deseo de cada mujer? ¿Qué le espera a esa mujer que sigue adelante con una maternidad sin deseo? Y lo que más me preocuparía a mi como sociedad es ¿qué pasa con los hijos concebidos sin deseo? Bueno, es cierto que no tiene que ser la madre únicamente la que lo desea, puede ser deseado por otro miembro de la familia y así poder constituirse. Pero y si no hay quién los desee, ¿qué pasa con esos niños?. Y no, si iban a hablarme del instinto maternal lamento contradecirlos. El instinto maternal no existe. Somos animales, sí, pero animales que hablan. Y también somos hablados antes de incluso existir.


Somos sujetos de deseo, o sea que somos sujetos en tanto deseantes, y sobre todo, en tanto deseados. Estamos sujetos al deseo del otro (ay por dios este último párrafo es un trabalenguas bien como nos gusta a los lacanianos! qué gozada). Pero en serio, es desde ahí donde soy deseado que puedo constituirme como sujeto y poder desear.


Entonces la importancia de hablar, poner a circular el malestar, poder compartirlo y alojarlo con cuidado. Es fundamental no se puede negar. Y tal vez se despierten más deseos ahí donde todo es árido, y el malestar sea un poco menor.



Lo dejamos acá.


#maternidad #psicoanalisis #malestar #postparto #embarazo #lodejamosacá

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